29.1.09

MÚSICA E POESÍA POLA PAZ

30 de xaneiro, Día da Paz

Nós reivindicamos a Paz. E, posto que "a poesía é unha arma cargada de futuro" (Gabriel Celaya), lemos estes versos de Antonio García Teijeiro que testemuñan a dor das vítimas da violencia.

Choven balas
Seres berran
Arden vilas
Queiman leiras
Caen nenos
Chora a terra
Xeme o pobo
Pingas negras
Cicatrices
Dor vermella
Destrución
Chuvia cega
Berros tristes
Dor marela
Choven balas
e miseria
Noite fría
Tristes guerras
Nace o medo
Chora a terra.


Unamos as nosas voces nesta canción de Cómplices onde a PAZ é protagonista.







Recitemos con voz fonda este poema do escritor mexicano Efraín Huerta e fagamos noso o seu desexo de PAZ.


Hoy he dado mi firma para la Paz.
Bajo los altos árboles de la Alameda
y a una joven con ojos de esperanza.
Junto a ella otras jóvenes pedían más firmas
y aquella hora fue como una encendida patria
de amor al amor, de gracia por la gracia,
de una luz a otra luz.
Hoy he dado mi firma para la Paz.
Y conmigo, en cien países, cien millones de firmas,
cien orquestas del mundo, una sinfonía universal,
un solo canto por la Paz en el mundo.
Hoy no he firmado el poema ni los pequeños artículos,
ni el documento que te esclaviza,
no he firmado la carta que no siente
ni el mensaje que durará un segundo.
Hoy he dado mi firma para la Paz.
Para que el tiempo no se detenga,
para que el sueño no se inmovilice,
para que la sonrisa sea alta y clara,
para que una mujer aprenda a ver crecer a su hijo
y las pupilas del hijo vean cómo su madre es cada día más joven.
Hoy he dado una firma, la mía, para la Paz.
Un mar de firmas que ahogan y aturden
al industrial y al político de la guerra.
Una gigantesca oleada de gigantescas firmas:
la temblorosa del niño que apenas balbucea la palabra,
la que es una rosa de llanto de la madre,
la firma de humildad -la firma del poeta.
Hoy he elevado en una el número mundial de firmas por la Paz.
Y estoy contento como un adolescente enamorado,
como un árbol de pie,
como el inagotable manantial
y como el río con su canción de soberbios cristales.
Hoy parece que no he hecho nada
y, sin embargo, he dado mi firma para la Paz.
La joven me sonrió y en sus labios había una paloma viva,
y me dio las gracias con sus ojos de esperanza
y yo seguí mi camino en busca de un libro para mis hijos.
Pues ahí estaba mi firma, precisa y diáfana,
al pie del Llamamiento de Berlín.
Parece que no he hecho nada
y, sin embargo, creo haber multiplicado mi vida
y multiplicado los más sanos deseos.
Hoy he dado mi firma para la Paz.


Cantemos con Juanes "Es tiempo de cambiar"





E, como último poema, este texto de Rafael Alberti, que expresa con vehemencia esta nosa esixencia compartida: PAZ!

Lo grito aquí: ¡Paz! Y lo grito
llenas de llanto las mejillas.
¡Paz, de pie! ¡Paz! ¡Paz, de rodillas!
¡Paz hasta el fin del infinito!
No otra palabra, no otro acento
ni otro temblor entre las manos.
¡Paz solamente! ¡Paz, hermano!
Amor y paz como sustento.


Para finalizar, incorporamos este vídeo co discurso pronunciado por Severn Suzuki ante as Nacións Unidas en 1992.




(Algúns dos textos aquí recollidos foron tomados dos blogs de Bibliovaladares e Raioteca e da webquest elaborada por Un rato na biblioteca. O noso recoñecemento para todos eles así como a felicitación pola calidade do seu traballo.)

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